Artesanos y artesanas participaron de la elaboración del protocolo para el cuidado de la actividad artesanal

La artesana Romina Primo y el artesano Victor Szejer hablan sobre la importancia de la aplicación de la Guía de Cuidados, sus alcances y sus influencias en el desarrollo de la actividad.

El Ministerio de Cultura de la Nación, el Mercado de Artesanías Tradicionales e Innovadoras Argentinas (MATRIA), la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y el Grupo de Estudio e Investigación sobre el Cuidado del Artesane elaboraron, junto a artesanos y artesanas, la Guía de Recomendaciones para el Cuidado del Artesano, Artesana y Artesane en el Marco de la Pandemia de COVID-1.

Entre sus objetivos se contemplan:

  • Resguardar al artesano, artesana, artesane como trabajador de la cultura, agente cultural y productor/a de elementos de significación cultural.
  • Proponer las medidas de cuidado del artesano, artesana, artesane en el espacio de producción y en la manipulación de la producción artesanal.
  • Elaborar protocolos de cuidado del artesano, artesana, artesane, como así también del público en general, en el contexto de las ferias (tanto eventuales como permanentes).
  • Impulsar modos de comercialización en consonancia con las medidas de cuidado.

En la Guía se sugiere que las medidas se pongan en práctica en los niveles individual-taller, apelando a la conciencia de artesanos, artesanas y artesanes y colectivo-feria para lo que se apela al trabajo en conjunto en mesas de diálogo entre artesanos, artesanas, artesanes y autoridades correspondientes a fines de acordar compromisos para apoyar el costeo de insumos (kits de cuidados/puestos sanitarios/procesos de sanitización), con la colaboración de personal sanitario, de seguridad y de limpieza y desinfección del espacio público.

Los propios artesanos, artesanas y representantes de las organizaciones de las distintas Ferias del país, fueron convocados a participar de la elaboración de la Guía de Cuidados aportando sus sugerencias en base a su conocimiento acerca del área de trabajo.

Víctor Szejer crea objetos en metales como  alpaca, bronce, cobre o plata, desde mates y bombillas hasta accesorios de bijouterie. Empezó su actividad, hace más de treinta años, exponiendo y vendiendo sus trabajos en las ferias de artesanos de la ciudad de Bs.As y, desde hace 17 años, en la feria de artesanías de Plaza Francia. Y Romina Primo es artesana joyera de la ciudad de Córdoba e integrante de la coordinación general de la Feria Artesanal Paseo de las Artes.

-¿Cómo fue participar de la elaboración de la Guía?

-Romina Primo: Participar en su elaboración fue importante y un desafío en varios aspectos. Por un lado, la mirada y la consideración desde el Estado de que los propios artesanos/as o representantes de las organizaciones de las distintas ferias del país, somos quienes podemos proponer y aportar, en base al conocimiento de nuestra realidad y cotidianeidad en el trabajo, lo cual deviene en sugerencias que son, efectivamente, aplicables a los talleres y a los espacios de venta. A su vez esto propicia que los distintos representantes puedan instar en la implementación de la Guía y difundirla como necesaria.

Por otra parte, no fue menor, el encuentro, el debate y la investigación entre colegas de diversas provincias en un contexto que en vez de distanciarnos nos acercó entre los diversos colectivos y en la articulación con el MATRIA, el Ministerio de Cultura de la Nación y la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, que fueron el pilar de éste protocolo, cuyo asidero fue también las investigaciones del Laboratorio de Biomateriales, Biomecánica y Bioinstrumentación de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de San Martín. Ese abordaje integral nos reconoce como trabajadores de la Cultura, y de los oficios artesanales, cuya especificidad no sólo está en el tratamiento de las diversas materialidades en cada taller sino también en la manera de exhibir y vender nuestras creaciones, lo cual tiene su particularidad atendida en esta guía.

-Víctor Szejer: Personalmente estaba buscando un espacio para contribuir en algo para poder sobrellevar la pandemia desde lo colectivo. Cuando fui invitado a participar lo acepté sin conocer personalmente a nadie de lo que después fue el grupo de trabajo. Nos contuvieron, guiaron e hicieron entender lo trascendente que podía ser este trabajo, más allá del momento particular, que no se sabía cuánto iba a durar, ni cuánto iba a impactar en nuestro campo particular de trabajo. Fue una experiencia claramente positiva, tanto en la elaboración misma, con un diálogo y convivencia virtual de trabajo, signado por la buena voluntad, la amabilidad y la paciencia, como en el resultado final, con su validación institucional y su proyección como herramienta de trabajo apropiada al quehacer artesanal, no importada desde otra área. Fue muy importante que se nos convocara a los protagonistas para hablar del propio espacio y fue muy positivo el respeto por nuestra actividad. Me sentí escuchado y aprendí de los compañeros participantes. Se creó algo sólido y útil que, incluso, trasciende la razón específica para lo que fue creado.

¿Cuáles son los ítems más destacados?

-Romina Primo: En términos generales tienen que ver con su alcance descriptivo, abarcativo y la claridad de su propuesta. Es decir, se consignan tanto los cuidados generales y preventivos ante el COVID, pero también los específicos de nuestro trabajo. Por un lado, los cuidados individuales y en el ámbito de la producción del taller y por otro parte los cuidados en los espacios colectivos o en las salas de venta (ya sean espacios abiertos o cerrados). De este modo, la Guía se presenta con datos al respecto de cómo actuar ante una situación de emergencia y los teléfonos de cada dependencia de Salud en las distintas provincias así como una ficha de declaración jurada. También se agregan afiches que dan cuenta de cómo prevenir y cuidarse a través de la síntesis en la gráfica y los íconos que sirven no solo para les trabajadores, sino para el público visitante.

Hay un aspecto que, particularmente, resultó importante. Es la manera de prevenir la transmisión del virus, a través de la cuarentenizacion del producto sugerido por el laboratorio de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), aislándolo en bolsas selladas, lo cual en muchos casos fue una solución muy concreta debido a que algunas materialidades con las que trabajamos no son plausibles de sanitizarlas directamente puesto que ello provocaría una alteración o una reacción desfavorable. La incursión en cómo reacciona cada material ante el virus sigue siendo un aspecto a investigar, pero el hecho de pensarlo, al menos en cuanto a su porosidad o no, nos sirve también al momento de la exposición y venta, porque atañe a la manera de presentar nuestras artesanías y a la del puesto (stand) en general, es decir, a su cubierta y “vestimenta”.

-Víctor Szejer: Lo que destaco del protocolo es que toma el proceso de producción en su totalidad y trata de dar una respuesta de cuidado sanitario a cada paso de ese proceso, hasta su parte final, que es la exhibición y comercialización del producto. Abarca desde la adquisición de la materia prima e insumos,  su ingreso al taller, los cuidados en la manipulación y transformación de éstos en el producto artesanal, la cuarentenización del mismo o sea el garantizar que el producto no sea un vector de contagio, los cuidados de los espacios colectivos, donde los artesanos suelen exhibir y comercializar sus piezas y  que, muchas veces, nacieron o existen en un nivel de informalidad que, sin los debidos protocolos, son, claramente, inapropiados para el desarrollo seguro de la actividad artesanal. El protocolo se pensó para cubrir desde lo individual o familiar hasta la expresión comunitaria o colectiva de nuestro trabajo, con la amplitud suficiente para que pueda adaptarse a las más variadas circunstancias sociales o geográficas en las que los artesanos desarrollen su labor. Es de suma importancia la homologación y supervisión del protocolo por instancias oficiales, relacionadas a la seguridad laboral y a la revisión académica de los aspectos más técnicos del mismo. Ambas supervisiones figuran dentro de la guía respaldando y completándola.

-¿Qué significa para los artesanos y las artesanas esta guía y cómo influye en su trabajo?

-Romina Primo: Podemos decir que funciona, justamente, como guía, como ayuda para ordenar los cuidados y prevenir la transmisión y el contagio. De hecho, durante todo el período de aperturas de las ferias, que en la ciudad de Córdoba fue de nueve meses ininterrumpidos, no se produjo ningún contagio en nuestro espacio de trabajo. El aporte a la concientización de nuestro colectivo y la implementación del protocolo en nuestros talleres y ferias, es lo que garantizó dicha situación.

-Víctor Szejer: Para los artesanos y artesanas la existencia de esta Guía resulta importante por la cuestión técnica en sí misma, de lo que se ocupa y por haber sido tomados en cuenta, como colectivo, por el Estado. También  estar contemplados, a nivel nacional y de manera indudable, como trabajadores en general y del campo cultural en particular. Para el común de los artesanos la Guía, junto a otros beneficios dispuestos para paliar los daños que la pandemia hizo y hace a la actividad, nos han dado una sensación de existencia cultural y política que, hasta ahora, parecía patrimonio de algunos pocos, que por merito o suerte, eran reconocidos oficialmente en su quehacer. Creo que se han dado pasos muy importantes para poner en valor a la actividad y a sus protagonistas de modo colectivo. La Guía relacionó a la actividad artesanal con otras áreas como la medicina del trabajo, la seguridad en su desarrollo técnico, la adecuación de la actividad a normas y derechos generales y el derecho a ser ‘pensados’ institucionalmente. Los artesanos nos sentimos ahora un poco más protegidos y capaces de pensar la seguridad sanitaria de nuestro trabajo.

-¿Qué avances se lograron a partir de la elaboración de la guía para la apertura del trabajo de los artesanos y las artesanas

-Romina Primo: Los avances que hubo en la apertura de las ferias fueron gracias a la  aplicación del protocolo y a la demostración de que, con todas las medidas de bioseguridad, era factible sostener nuestros espacios de trabajo. En esto fue fundamental, y es requisito ineludible, la asistencia y articulación con las Secretarias de Cultura de las distintas jurisdicciones, puesto que las habilitaciones, los recursos y elementos de sanitización para el público, al igual que el personal dispuesto para su aplicación, fue otorgado, por el Estado.

La Guía para el cuidado del Artesane fue un gran avance para pensarnos, cuidarnos y garantizar la protección en la pandemia, haciendo foco en un binomio insoslayable que es la Cultura y la Salud. La articulación y el trabajo propuesto desde el MATRIA con el Ministerio de Cultura, la UNSAM, la SRT y el equipo de investigación de artesanes, es una avance y una proyección hacia el trabajo mancomunado con el Estado y hacia el reconocimiento de nuestro colectivo como un gran motor de la economía interna y de los y las trabajadoras de los oficios artesanales, que hacemos a la Cultura y a la Identidad popular de nuestro país.

-Víctor Szejer: Hasta donde tengo conocimiento, los avances logrados no son directos. Es decir como norma de aplicación directa para la habilitación de actividades con público o para el trabajo puertas adentro de los talleres. En lo que respecta a los espacios de trabajo, como las ferias permanentes, he notado como las recomendaciones de la Guía se metieron entre los diversos protocolos y resguardos, que las diferentes instancias de gestión pública armaron para proteger al artesano y al público visitante. El concepto de cuarentenización y sanitización de los objetos es algo que llegó a los artesanos desde la Guía, así como las nociones de distancia y forma de armado del conjunto de stands. Creo que necesita más tiempo y discusión, entre los artesanos, para que se internalice más. Es un aval de conocimiento y un respaldo institucional poderoso a la hora de discutir las condiciones adecuadas de trabajo. La participación y supervisión de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y de la UNSAM aportan seriedad y sustento a la hora de tener que consensuar, con distintas administraciones, los modos de apertura y funcionamiento de los espacios de trabajo.

https://www.cultura.gob.ar/artesanos-y-artesanas-participaron-de-la-elaboracion-del-protocolo-par-10693/

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